Decir que el acto de escribir es más que su cualidad comunicativa no equivale a negar esta última, sino que, más bien, implica sostener la tensión de lo comunicable y lo no
comunicable, de lo legible y lo ilegible” (Silvia Schelemenson)
Las diferentes maneras en que nos comunicamos, recibimos y transmitimos información, se realizan utilizando y apoyándose del lenguaje oral y escrito; es por eso que el proyecto de intervención permitió reencontrarnos con la realidad y la fantasía de los estudiantes, fortaleciendo su producción escritural, tomando como referencia los sitios representativos del contexto en que viven, su significado ancestral, la importancia que tiene la comprensión del entorno a través de la representación espacial del mismo, su identidad, sus creencias y la importancia del medio ambiente.
Desde la cartografía social se contribuye y fortalece el uso y lectura a través de los mapas parlantes, con el propósito de adquirir y desarrollar habilidades de observación, análisis, comparación y reflexión en los estudiantes de la I.E. Noroccidente de Popayán sedes la Tetilla y san Rafael y San Antonio.
Este proyecto de intervención se justifica teniendo en cuenta que en Colombia la situación de los estudiantes se aleja mucho de los contextos en el aprendizaje, es decir, que en la oroliteratura se le ha asignado un valor pedagogizante, tipo relato con moraleja pero también debe evidenciar los recursos naturales de los cuales hablan o dialogan las tradiciones orales. Enfatizando en el sector educativo, se puede notar la condición desfavorable para el aprendizaje principalmente hablando del sector rural. A groso modo, se resaltó una de las tensiones más evidentes que es el ausentismo escolar por el trabajo en el campo. A ello se suma, el analfabetismo de los padres de familia; que no pueden colaborar en el acompañamiento en las actividades escolares de reposición. Además cuando los estudiantes van a la escuela, el uso del espacio está limitado al aula de clase. La presente propuesta de intervención subyace entonces, a partir de estas necesidades sumadas a dificultades educativas específicamente de producción escritural. Es decir, acudir a otros espacios por fuera del aula, y crear escritos al servicio de los procesos de escritura, de la contextualización, de la motivación e interacción con los proyectos pensados para los niños y niñas de zonas rurales es donde ponemos a la etnografía al servicio de la educación. Ya Vanderwalker (1998), Montessori (1913) aludían a la Etnografía Educativa (1998,p. 43).
Por consiguiente este trabajo volvió a pensar en trasformar el aprendizaje tradicional del aula y se propuso trabajar con los estudiantes “la cartografía social” como herramienta que permitió recorrer sus territorios escuchando la palabra de abuelos y padres, procesos que contribuyen al proceso de lectura y de construcción o producción escritural. Este procedimiento a la vez a los docentes nos permitió investigar sobre los contextos y a los estudiantes les brindó herramientas para desarrollar habilidades y producir textos que surgieron de la observación, análisis, comparación, reflexión y redacción.
Es necesario resaltar que este proyecto se consideró novedoso, porque permitió fortalecer el proceso escritor a través de la implementación de la cartografía social que si bien es de procesos de desarrollo macro lo traemos a la escuela para contextualizar que en la zona rural del noroccidente de Popayán existen programas de escuela y café de la Federación Nacional de Cafeteros el cual está apoyado por el proyecto de cicaficultura quien se encarga de implementar una estrategia pedagógica propia para el Cauca, siendo beneficiados los estudiantes vinculados a este proyecto. Pero por ende, no se puede pensar en el recurso económico, sino social que de ahí se desprende. Por lo tanto se convirtió en proyecto de intervención puesto que se valora lo social y lo educativo.
Este trabajo puede ser aprovechado por otros docentes como referente de una práctica pedagógica significativa; teniendo en cuenta que rescató elementos inmateriales como las costumbres comunitarias, tradiciones, memoria oral y los sitios más representativos del territorio donde viven los estudiantes.



